campo de la rehabilitación se expanda y se introduzca en los hogares de
los pacientes. Es así que los servicios asistenciales de consulta o aseso-
ramiento, de monitoreo o intervención, de prevención y educación son
ofrecidos tanto a adultos como niños en manos de fisioterapistas, ki-
nesiólogos, enfermeros, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, psi-
cólogos, maestros y nutricionistas.
Esta modalidad permite proveer los
servicios de manera continuada, más allá del episodio inicial y en sitios
tan diversos como son las clínicas de rehabilitación, hogares, escuelas o
centros comunitarios. Aquí, el uso del video cobra relevancia a la hora
de grabar o transmitir las sesiones para que puedan ser evaluadas o mo-
nitoreadas remotamente por los especialistas.
Si bien casi todas las especialidades tienen cabida dentro de la
telesalud, en la última década el monitoreo hogareño o teleasistencia a
domicilio ha ido ganando rápidamente tanto terreno como adeptos. En
los Estados Unidos esta disciplina se inició con la necesidad de recabar
parámetros vitales de los afiliados que se encontraban en internación
domiciliaria a los fines de reducir los costos de internación y, al mismo
tiempo, aumentar la contención del paciente. Los parámetros eran en-
viados a centros remotos de monitoreo, en forma asincrónica, desde los dispositivos diseñados para el hogar.
Actualmente, su uso se ha expandido e incluye servicios paliativos,
de rehabilitación, de manejo de enfermedades crónicas, seguimientos
postquirúrgicos como así también la atención y educación domiciliaria del paciente. Esto puede llevarse a cabo en forma interactiva por medio de VTC entre los pacientes y profesionales a cargo con redes de 384kbps en adelante. Los encuentros también pueden realizarse en forma asincrónica, donde la recolección
de los datos y parámetros ocurre mediante el uso de interfaces remotas
y se pueden hacer revisiones de los datos cargados previamente, ya sea
en forma manual o automatizada. En estos casos, la existencia de plata una red básica es más que suficiente.
servicios de manera continuada, más allá del episodio inicial y en sitios
tan diversos como son las clínicas de rehabilitación, hogares, escuelas o
centros comunitarios. Aquí, el uso del video cobra relevancia a la hora
de grabar o transmitir las sesiones para que puedan ser evaluadas o mo-
nitoreadas remotamente por los especialistas.
Si bien casi todas las especialidades tienen cabida dentro de la
telesalud, en la última década el monitoreo hogareño o teleasistencia a
domicilio ha ido ganando rápidamente tanto terreno como adeptos. En
los Estados Unidos esta disciplina se inició con la necesidad de recabar
parámetros vitales de los afiliados que se encontraban en internación
domiciliaria a los fines de reducir los costos de internación y, al mismo
tiempo, aumentar la contención del paciente. Los parámetros eran en-
viados a centros remotos de monitoreo, en forma asincrónica, desde los dispositivos diseñados para el hogar.
Actualmente, su uso se ha expandido e incluye servicios paliativos,
de rehabilitación, de manejo de enfermedades crónicas, seguimientos
postquirúrgicos como así también la atención y educación domiciliaria del paciente. Esto puede llevarse a cabo en forma interactiva por medio de VTC entre los pacientes y profesionales a cargo con redes de 384kbps en adelante. Los encuentros también pueden realizarse en forma asincrónica, donde la recolección
de los datos y parámetros ocurre mediante el uso de interfaces remotas
y se pueden hacer revisiones de los datos cargados previamente, ya sea
en forma manual o automatizada. En estos casos, la existencia de plata una red básica es más que suficiente.
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